PRIMERA PARTE — CLARIDAD

Capítulo 3 de 10

La línea temporal

Si estás leyendo este libro, es evidente que has llegado al punto de reconocer que tienes un problema. Seguramente también te hayas dado cuenta de que, por ahora, no sabes cómo resolverlo.

Este es quizá el paso más importante de todos: admitir que no tienes el control. Una vez reconocido esto, la siguiente pregunta es: «¿Qué demonios está pasando?».

Por desgracia, la respuesta no es tan sencilla. Pero el mejor lugar para empezar es el principio.

Veamos, entonces, la trayectoria completa de la adicción (cómo hemos llegado hasta aquí) y de la recuperación (hacia dónde vamos).

Ese será nuestro punto de partida para el trabajo que tenemos por delante.

Etapas de la adicción y la recuperación

Como muestra el siguiente esquema, podemos entender la adicción y la recuperación como una sucesión de etapas que se solapan en la zona intermedia. Estas etapas nos dan un marco general: su duración y sus límites varían, y quizá te reconozcas en más de una a la vez.

Línea temporal de la adicción y la recuperación. La adicción pasa por formación, toma de conciencia, reconocimiento y compromiso. La recuperación avanza por el corto, medio y largo plazo. La flecha continua indica progreso; la discontinua, una posible recaída.

Para determinar exactamente dónde estás y cómo has llegado hasta ahí, podemos identificar y describir las distintas etapas de este recorrido. Es importante porque aquello en lo que puedes centrarte —y lo que más te conviene— cambia según el punto en el que te encuentres, las etapas por las que hayas pasado y los momentos en los que tengas mayor riesgo de recaer.

Etapa de adicción

La etapa de adicción consta de cuatro fases principales:

Formación

La formación es la fase en la que entras en contacto con el alcohol por primera vez y beber se va incorporando a tus hábitos. La aceptación social del consumo de alcohol contribuye a normalizar ese proceso.

Toma de conciencia

En esta fase, las consecuencias negativas empiezan a abrirse paso en tu conciencia. Comienzas a notar que tu vida es un desastre, que todo está desordenado. Por ejemplo, puede que estés agotado o más sensible de lo habitual, pero no necesariamente relacionas esos síntomas con la bebida.

Reconocimiento

En esta fase, los efectos negativos ya son plenamente visibles y su relación con el alcohol resulta evidente. Afectan a tu salud, tus relaciones, tu trabajo y otros aspectos de tu vida. Llegas a un punto de inflexión en el que ya no puedes negar que tienes un problema. Intentas dejar de beber, pero descubres que no tienes el control.

Compromiso

El compromiso llega cuando aceptas la realidad de tu situación y te dispones a resolverla, cueste lo que cueste. Si estás leyendo esto, es casi seguro que ya has llegado a esta fase. (Por cierto, felicidades).

Etapa de recuperación

A grandes rasgos, la recuperación comprende las siguientes fases:

Corto plazo

La recuperación a corto plazo abarca los primeros días y semanas después de dejar de beber. Las recaídas ocurren y no resultan especialmente sorprendentes. Aquí, la prioridad es dejar de consumir alcohol de forma segura y procurar estar lo más cómodo posible. Intentar cambiar demasiadas cosas demasiado deprisa probablemente generará más inestabilidad y acabará siendo contraproducente.

Medio plazo

La recuperación a medio plazo comienza tras uno o dos meses de sobriedad. El alcohol ya ha salido de tu organismo y has dejado de consumirlo. La prioridad en esta fase es mantener la sobriedad e intensificar la recuperación de tu salud física, mental y emocional. Las recaídas son menos probables que al principio, pero siguen existiendo muchas trampas. Conviene anticiparlas y superarlas.

Largo plazo

Una vez recuperada la salud física y restablecida cierta estabilidad general, empiezas a prestar más atención a tu bienestar emocional y psicológico. Estás avanzando de verdad hacia una vida mejor y, a estas alturas, eso ya resulta evidente. La posibilidad de recaer disminuye todavía más, porque no quieres perder todo lo que has conseguido.

Como parte de la recuperación a largo plazo, comienzas a avanzar hacia la autorrealización: el proceso continuo de convertirte en la persona que podrías haber sido sin este pequeño desvío. Significa desarrollar tus capacidades, vivir de acuerdo con tus valores y aprovechar mejor tu potencial.

Entonces, ¿en qué punto de este recorrido te encuentras? Sin duda estás en la fase de compromiso y vas en la dirección correcta.

Más adelante volveremos a esta trayectoria. Por ahora, con una visión general de las etapas, ya podemos explorar los mecanismos que nos han traído hasta aquí.